Cómo dejar la adicción al tabaco (Parte 1)

Cómo dejar tabaco

Muchas personas presentan problemas a la hora de dejar el tabaco. Y es que, en la mayoría de los casos, no tienen suficiente fuerza de voluntad.

En nuestro gabinete psicológico ofrecemos la oportunidad de dejar de fumar fácil y eficazmente con la hipnosis del Método PLP, tras la primera sesión.

En este post  anterior explicamos los diferentes métodos existentes que se podrían utilizar para eliminar el tabaquismo o adicción al consumo de tabaco. En esta nueva entrada, explicaremos un poco más cada uno de ellos. Dependiendo de la persona, a cada uno le podría ir mejor o peor su práctica. Brindamos la oportunidad de que puedan probar por si les resultase de utilidad, incluso combinando alguno de ellos.

El primero es el control del estímulo. Se trata de eliminar cualquier factor que pueda incitar a fumar. Esto se hace reduciendo el número de señales que pueden asociarse al tabaco: una hora específica del día o ciertos lugares en los  que se suele fumar, o el contacto con las personas con las que se consume tabaco habitualmente. Incluso cambiar actividades en las que se da habitualmente el consumo: ver la televisión, esperar el transporte público, en un bar o tras tomar alguna bebida, o como recurso para aliviar alguna emoción (por ejemplo, el estrés o un enfado).

También se podría reducir su consumo progresivamente. Se trata de apagar el cigarro cada vez más cerca de la punta y sin incrementar el número de cigarrillos. Normalmente, de esa manera se reduce aproximadamente un 20 % por semana hasta llegar a dejar la adicción. Esto suele prolongarse entre 6 y 12 semanas.

Otro método muy utilizado es la técnica operante de desvanecimiento. Se trata de una reducción progresiva de la entrada de nicotina y alquitrán. Se consigue mediante un cambio semanal de marca de tabaco. De esta manera, se evita el síndrome de abstinencia de la nicotina, se mantiene la compensación nicotínica, pero quitando el enganche por un sabor que puede resultar gustoso al fumador.

La técnica de saturación consiste en dar mayor número de caladas o más intensas para tener más nicotina en el cuerpo, y generar una saturación y hastío que vaya bajando el consumo.

Otra técnica es el retardo en la ejecución. Consiste en ir retrasando el momento de fumar. Así, cada vez que al fumador le apetece un cigarro trata de aguantar media hora como mínimo sin consumir tabaco. Esta técnica ayuda a reducir el hábito hasta poder dejarlo. Tomar algún tipo de bebida, como agua o infusiones, mascar chicle o comer caramelos colaboran en rebajar esa necesidad imperiosa de fumar.


El método más difícil, y conseguido por muchos pasa por la propia voluntad del fumador. Su propósito de cumplir el objetivo en una fecha concreta, cumplir una promesa u obligarse a comprar la última cajetilla de cigarros. Esta fórmula  tiene algunos inconvenientes como subir los niveles de ansiedad y provocar aumento de peso considerable, y una bajada de la autoestima en algunos casos.

En el próximo post, continuaremos explicando más ampliamente cada uno de estos métodos.