CREENCIAS ERRÓNEAS SOBRE LAS “ENFERMEDADES” PSÍQUICAS

  • En el campo de los trastornos psicológicos y del comportamiento que estudia la Psicología Clínica y la Psiquiatría, nos encontramos con una amplia variedad de ofertas profesionales para atender a personas con algún problema que le afecta en su bienestar cotidiano: ver trastornos [depresiones, baja autoestima, ansiedad, estrés, miedos, problemas de adicciones: al alcohol, drogas, tabaco, juego, sexo, …, o problemas de falta de concentración, pérdida de memoria, bloqueo mental, bajo rendimiento en los estudios, fracaso en los exámenes, timidez, cambios bruscos de carácter, problemas con los hijos y/o con la pareja, dificultad en las relaciones sociales, problemas en el trabajo, ser víctima de malos tratos físicos y/o psíquicos, trastornos de personalidad, psicosis, esquizofrenia, paranoia, obsesiones-compulsiones (TOC), hiperactividad, TDA, anorexia, bulimia, obesidad, dolores, migrañas, fibromialgia, úlceras de estómago, de duodeno, colitis ulcerosa, estreñimiento, diarreas, colon irritable, eczemas, prurito, caída del cabello excesiva, taquicardias, bradicardias, hipertensión arterial, problemas de erección (impotencia), eyaculación precoz o retardada, falta de deseo sexual, anorgasmia, vaginismo, fatiga, cansancio, sensación de ahogo, mareos, insomnio, hipersomnia, visión borrosa, sequedad en la boca,…].

En la base de todos estos trastornos, está el componente psicológico, que en la mayoría de los casos se puede corregir con la aplicación de técnicas psicológicas precisas, sin necesidad de fármacos. Pero nos encontramos ante un problema económico-social importante:

Las multinacionales farmacéuticas que dan trabajo a numerosos profesionales, forman un lobby de poder importantísimo que tiene a los gobiernos (autonómicos y nacionales) preocupados por la importante deuda que se genera en el sistema sanitario.  Transmiten a los médicos, e incluso a los psicólogos que hacen el PIR (bajo la supervisión de psiquiatras) que los trastornos mencionados no se pueden corregir sin el consumo de fármacos (lo que es cierto en el caso de la esquizofrenia, psicosis, delirios, paranoias y algunos problemas de piel y del aparato digestivo y circulatorio); en los demás casos, los fármacos pueden conseguir una cierta mejoría, pero en muchos casos no consiguen la completa corrección de los problemas para los que se receta, con lo que entramos en una importantísima perversión del sistema de creencias, cuya experiencia de cronicidad se extrapola a los estudios de casos que se realizan y que generan el “conocimiento científico” que es lo que los profesionales aprenden y asumen como la “verdad hasta el momento conocida”, y la transmiten como altavoces propagadores de esas creencias que la Ciencia del momento avala, con lo que muchos de estos trastornos pasan a llamarse enfermedades y algunos los aceptan como difíciles o imposibles de corregir, y por tanto, serían crónicos, para los que la recomendación de muchos profesionales de la salud es indicar que sigan con el consumo de los fármacos y “aprender a vivir con la enfermedad”. De modo que la población sufriente se hace consumidora obligada de esos fármacos y en algunos casos pierde toda esperanza de recuperación o mejora.

 

En el campo de la salud, ¿qué médico puede mantener una buena imagen sin recetar algún tipo de medicamento? De todos es conocido el hecho de que médicos de gran prestigio ante “ciertos males” han conseguido mejorías importantes con placebos (productos inocuos e indiferentes al remedio de esa dolencia).  El efecto de remisión espontánea sería del 30%, y esto quiere decir que casi un tercio de personas con algunos de los problemas indicados podrían mejorar sin ningún tipo de tratamiento o con un tratamiento de tipo placebo, y esto se tiene en cuenta para determinar la eficacia de los diferentes tratamientos a partir de que estadísticamente se supera ese 30% por ciento.

 

Pero ¿quién sería el especialista adecuado para atender y resolver los problemas indicados al principio?, ver especialistas [¿el médico de familia, el del aparato digestivo, el endocrino, el cardiólogo, el neumólogo, el neurólogo, el urólogo, el ginecólogo, el psiquiatra, el dermatólogo, el internista, el oftalmólogo, el médico naturista, el médico holístico, el de análisis celular,.., el farmacéutico, el fisioterapeuta, el osteópata, el quiropráctico, el psicoanalista, el psicólogo gestáltico,  el que aplica flores de Bach, el que aplica la energía con el “Reiki”, el psicólogo conductista, el psicólogo cognitivo-conductual, el psicólogo trascendental, el psicoterapeuta PNL?], algunas personas recurren incluso al curandero, el/la herboristerista, y hasta a el/la peluquero/a, que podría ser la válvula de escape de muchas mujeres por recibir atención, escucha, comprensión e incluso buenos consejos (que en Psicología se sabe que no sirven para generar mejoras terapéuticas), pues como somos seres sociales, la falta de comunicación se ha comprobado que puede generar problemas.

 

  ¿A quién acudir?

Todos cumplen una importante función social, así que cada cual vaya a quien le parezca mejor, pues dentro de un mismo oficio hay quien genera más confianza y lo hace mejor, aunque a fin de cuentas lo que vale es que realmente pueda corregir los problemas que el sufrido paciente presenta incluso cronificado, pues como se ha podido apreciar existen muchas líneas diferentes de conocimiento y por tanto, de abordaje y de resultados. Opinamos que lo crónico es lo que no se ha podido o sabido resolver en su momento, y el hecho de que algunos profesionales no puedan o no sepan corregirlo no quiere decir que no pueda corregirse con la aplicación del conocimiento y las técnicas adecuadas, con este parecer contrastado por 25 años de experiencia clínica, no deseamos crear falsas expectativas, pero sí animar a las personas que se encuentren en esta situación a que no tiren la toalla, pues la Psicología Clínica puede aportar más de lo que creemos y puede contribuir al ahorro en el gasto sanitario de un modo muy eficiente.

                                                         Málaga, octubre de 2011

D. José Manuel Aguilar Agudo

Psicólogo Clínico, director de PLP Psicólogos, S.L.P. y

Centro de Evaluación y Tratamiento Comportamental, S.L.P

1 Comment

  1. Mónica Mantilla

    Buenas Tardes: Soy madre de dos hios actualmente tiene 12 y 8 años el mayor es un niño y la menor una niña. El mayor me lo diagnosticoaron como TOD (Opositor Desafiante)
    ha sido una dura vida con esta situación, no se levanta de la cama de ninguna manera para ir al colegio, no realiza tareas y cuando va en clase no trabaja, ha llegado a golpear a mucha gente y familiares y casi ha tratado de golpearme pero ya llegó a palabras mayores ofrendiendome y manotones etc, he tendio que llamar a la policía y a mandarlo en dos ocasiones donde la abuela paterna por mas de un mes. No ha sido lleno de lujos y me ha tocado quitar cosas que le gustan pero parece que no le importara. El padre murio en el 2007 y hasta hace dos años estoy tratando de superar mi depresión por ese suceso. Hoy en día no se qué mas hacer. Fue medicado varias veces con fluoxetina y ridispirona pero se las he quitado viendo que eso no es una gran mejoría y si lo vuelven mas ansioso pero la agresividad enorme sigue ahi. Estoy muy asustada y cansada. Este año es posible que lo pierda pues falto terriblemente y no tiene notas. Estuvo en diferentes tratamientos aunque unos no continuos por que no asistía. Solicito encarecidamente y urgentemente su ayuda!!! Vivo en santander, Colombia pero vi videos de un de sus médicos y sus artículos y me atreví a escribirles. Por favor con un gran grito de ayuda necesito sus recomendaciones. Millones de gracias de antemano por sus aportes que pido a Dios sean de sanaci´´on para mi hijo y mi familia.

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