Trastornos alimenticios y formas de recuperarse

La búsqueda de la belleza física que de manera continua los medios de comunicación han venido imponiendo desde la mitad del siglo pasado es uno de los motivos de un sinnúmero de personas que, al no percibirse a sí mismas como aptas dentro del canon de belleza predominante, pierden seguridad en sí mismas y se llenan de complejos. No obstante, existen casos extremos en los que el individuo desarrolla una percepción totalmente distorsionada de su cuerpo que no se corresponde en absoluto con la realidad y que acaba degenerando en alguno de los trastornos alimenticios existentes.

Los trastornos alimenticios

Los más extendidos son la anorexia y la bulimia, al mismo tiempo que son más comunes entre las mujeres (un 95% de las personas con anorexia son del sexo femenino, por ejemplo). Ante la presión que ejerce el canon impuesto socialmente y su autopercepción física, el paciente busca la manera de reducir su peso mediante dietas y regímenes extremos que provocan desequilibrios nutricionales severos, o bien su conducta se traduce en atracones que son seguidos por vómitos inducidos.

En nuestro gabinete psicológico hemos tenido la oportunidad de acompañar a varias personas con anorexia y bulimia durante su proceso de recuperación a través del método Psicológico-Persuasivo. Este consiste en una adaptación terapéutica a los problemas del individuo que aporta al mismo una serie de explicaciones cuyo entendimiento por su parte desmonta progresivamente los bloques que conforman el muro mental levantado entre su percepción subjetiva de la realidad y la objetiva. En nuestra experiencia el tiempo medio de recuperación es de aproximadamente unos 6 meses, durante los cuáles, y a partir del primer día, el paciente notará una progresiva disminución de conductas compulsivas como vomitar, así como en el miedo que les produce el solo pensamiento de engordar.

Los trastornos alimenticios tienen fecha de caducidad: otra vida es posible.